Discuros
DECLARACION DE DERECHOS
PALABRAS DEL EMBAJADOR PHILIP S. GOLDBERG
15 de diciembre de 2006
Buenos días distinguida concurrencia.
Los Derechos de los Ciudadanos son un factor esencial para la democracia en cualquier parte del mundo, así como, al mismo tiempo, la democracia es indispensable para el ejercicio de los Derechos Humanos --y estamos conmemorando hoy el día de los DDHH--. Se sostienen mutuamente. Son inseparables.
Es por esa razón que esta semana es una fecha simbólica, en la que no solamente se conmemora la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino que se reafirma su importancia como componente principal de las democracias en el mundo.
Tanto la Declaración de Derechos de los Estados Unidos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos garantizan principios ineludibles para cualquier país que vive en democracia: la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de reunión y el derecho a no estar sujetos al arresto arbitrario.
Y precisamente por la importancia que estos principios tienen en la vida de los ciudadanos, de los gobiernos y de los países, nos hemos reunido aquí en este día, para recordar y conmemorar estos principios, y es muy apropiado que lo hemos hecho hoy, un día en el cual los bolivianos están participando en actos democráticos en el país.
El proceso de convertirse en una democracia madura, multiétnica, es una lucha larga y constante. Todavía en nuestros días, Estados Unidos, una sociedad que nunca ha vivido bajo una dictadura, está trabajando para fortalecer la democracia y para vencer las injusticias de nuestra historia.
Compartimos la convicción de que el futuro de nuestro hemisferio debe ser un futuro de justicia, libertad y democracia. La Carta Democrática Interamericana, proclamada por los países de la región, declara que “los pueblos de América tienen el derecho a la democracia, y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla”.
Como dijo la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice: La defensa de los derechos humanos es una responsabilidad universal. Todos debemos ser defensores de los derechos humanos.
A principios de año, en un documento oficial de mi gobierno, el Presidente Bush escribió que la libertad por naturaleza debe ser buscada y defendida por los ciudadanos y sostenida por las leyes del país, con la protección a las minorías.
Señoras y señores, cada país no tiene el derecho de definir lo que quiere decir democracia.
Hay ciertos derechos que no son relativos.
La democracia es el balance constante entre las mayorías y la defensa de las minorías políticas, étnicas o religiosas.
Los derechos de las minorías son tan importantes, o más importantes, que los derechos de las mayorías en cualquier democracia madura.
Tuve la fortuna de ser personalmente testigo de la transición histórica ocurrida en Sudáfrica cuando la mayoría asumió el poder y obtuvo la igualdad de derechos después de siglos de exclusión. El presidente Nelson Mandela condujo a su país a través de una transición extraordinariamente difícil por medio del respeto y la protección de los derechos de todos los sudafricanos, incluyendo los de la minoría muchos de quienes en el pasado fueron proponentes de un gobierno excluyente. El ex presidente Mandela habló de la inclusión en vez de la exclusión e indudablemente él es fundamentalmente la persona responsable por la continuación de la democracia y tolerancia de ese país.
La democracia significa mucho más que elecciones justas.
Sabemos que cada democracia tiene su propio carácter y cultura, que reflejan tradiciones e historias únicas. Sin embargo, todos los países libres y exitosos comparten características comunes: libertad de culto, libertad de prensa, libertad de expresión, libertad económica, justicia conforme a la ley, y ciudadanía equitativa para todos, así como la limitación de los poderes del Estado por medio del sistema de equilibrios.
Reconocemos que cada país tiene una historia única y tradiciones que conformarán su propia búsqueda de la democracia. Estados Unidos seguirá luchando a favor de los derechos humanos y la democracia, y manifestará su preocupación cuando éstos sean cuestionados.
La libertad y la dignidad humana son indivisibles. De ahí se desprende que nuestras políticas estén dirigidas a ampliar las libertades y apoyar todos los procesos encaminados a robustecer la democracia y sus instituciones.
Muchas gracias.