Nuestra cooperación
Por: Philip S. Goldberg
Tuve el honor esta semana, de ir a Sucre para asistir a los actos de conmemoración del 182 aniversario de la creación de Bolivia y escuchar el informe de gestión del Presidente Evo Morales.
Participé de la celebración nacional, al igual que los demás Embajadores que asistieron a los eventos en Sucre, como una forma de expresar y reiterar la amistad que une a nuestros pueblos. Esa amistad que se manifiesta no solo en ocasiones especiales como el 6 de Agosto, sino en el constante trabajo que mi país realiza por el desarrollo de Bolivia. Amistad que se manifiesta en el apoyo a los valores fundamentales que compartimos tanto en Bolivia como en los Estados Unidos, como son la democracia, la libertad, los derechos humanos, el estado de derecho y la búsqueda de la prosperidad.
Nuestra amistad también se ha manifestado en los últimos 60 años en nuestro continuo apoyo para mejorar el desarrollo social y económico, mediante programas de democracia, salud, educación, oportunidades económicas, medio ambiente y desarrollo integral, así como en nuestros esfuerzos conjuntos contra el narcotráfico. Este año, la asistencia de los Estados Unidos llegará a casi $US 120 millones. Bolivia sigue siendo el tercer mayor recipiente de asistencia estadounidense en el hemisferio.
La experiencia nos ha demostrado que la cooperación más efectiva y duradera debe procurar un desarrollo económico sostenible y consolidar las instituciones bolivianas. Salvo el caso de nuestra asistencia inmediata para casos de desastres naturales, como lo hicimos para ayudar luego de las inundaciones de comienzos de año en el Oriente, nuestra cooperación no busca generar solamente impacto de corto plazo, y nuestra ayuda tampoco se distribuye sin rendición de cuentas, sino más bien es una cooperación sólida, transparente y sujeta a rigurosas fiscalizaciones. Estamos concientes de que las mejores armas para combatir la pobreza, la exclusión y la desigualdad son el acceso a procesos democráticos y a la justicia imparcial, así como una mayor participación ciudadana, mayor transparencia en el uso de recursos públicos, y expansión de oportunidades económicas.
En este empeño, nos interesa sobre todo apoyar a los bolivianos para que puedan ayudar a otros bolivianos, creando empleos estables, y desarrollo sostenible.
Nos da satisfacción que las madres que trabajan en la fábrica “Nueva Esperanza” en El Alto, la cual visité la semana pasada, se sienten más seguras y esperanzadas por poder exportar sus prendas bordadas, en condiciones favorables debido al programa de ayuda ATPDEA. Sé también que nuestra cooperación es valorada por el Prefecto de Oruro con quien conversé recientemente, durante la donación de equipos técnicos para contribuir a crear oportunidades económicas para estudiantes indígenas y rurales.
Los más de 600,000 niños que comen los bananos del desarrollo integral en su desayuno escolar, se benefician de este añadido en su alimentación y nutrición, y más de un millón de visitas médicas fueron atendidas el año pasado gracias a instituciones bolivianas crecientemente auto-sostenibles apoyadas por mi gobierno.
Estos son solo algunos ejemplos de nuestra histórica relación bilateral de amistad y de apoyo, una relación que mi país si valora y aprecia y que deseo poder continuar consolidando y profundizando en el futuro.